Alecés significa “descubrimiento de la verdad”, esta etimología inspira la orientación y el espíritu que tienen los profesionales de Alecés en su visión del ser humano: ayudar a la persona a sanar su dolor emocional y desarrollar un bienestar que provenga de la integración de los diferentes aspectos de su personalidad, fomentando de ese modo la autonomía del individuo y su pleno desarrollo hacia lo que es como persona e individuo único.

El Instituto Alecés fundado en 1989 y dirigido por Mario Salvador y Carmen Cuenca, ambos psicólogos clínicos y psicoterapeutas, formados en distintos modelos de psicoterapìa, han elaborado a lo largo de los años de práctica clínica un conocimiento, una actitud y una metodología para tratar y reparar los acontecimientos traumáticos en la vida de las personas. En el momento presente sienten la necesidad y desean compartir este conocimiento, formando a  terapeutas a través de una metodología muy práctica.

 

    Skip available courses

    Available courses

    ITINERARIO SEGUNDO CURSO

    Puesta en práctica y refinamiento de las habilidades terapéuticas

    *  Profundización de los conceptos y desarrollo de temas nuevos

    *  Supervisión con Coaching

    *  Plan individualizado de desarrollo de competencias

    *  Grabación en video

    *  Foro de discusión del aprendizaje

     

    Ver díptico de presentación.

    La palabra “integración” tiene un número de significados. En primer lugar se refiere al concepto de integración de la personalidad e integración de la experiencia y los aspectos que han quedado apartados del ser consciente. La psicoterapia integradora es una psicoterapia unificadora que responde de una manera efectiva y apropiada a los niveles psicológicos (afectivo, cognitivo y conductual) y fisiológicos del funcionamiento, y que incluye asimismo la dimensión espiritual de la vida.

    También significa la integración de diferentes modalidades de psicoterapia que proporcionan una explicación parcial pero complementaria de los fenómenos psicológicos. La psicoterapia Integradora se basa fundamentalmente en una integración de psicoterapia relacional, análisis transaccional, psicoterapia psicoanalítica contemporánea, psiconeurología, terapias corporales, el fenómeno de la disociación traumática y los abordajes para tratar la integración de las partes de la personalidad (estados del yo). Ninguna escuela, incluyendo ésta, debe ser vista como la última verdad.

    Durante el programa se pone énfasis en el establecimiento de la relación terapéutica, la sintonía relacional y el uso de la presencia terapéutica combinada con la comprensión de cómo se va estructurando el sistema intrapsíquico de la persona para sobrevivir al trauma crónico o acumulativo (más recientemente llamado Trauma Complejo). En este sentido, se pone énfasis en la comprensión y tratamiento de los trastornos de personalidad y los problemas de fragmentación del yo (disociación de las partes), y el legado somático del trauma registrado en el cuerpo. Este programa se caracteriza últimamente por la integración de lo anterior con una técnica poderosa de reprocesamiento psiconeurológico (Brainspotting) que promueve una actitud de mindfulness muy enfocado.

    Asimismo, se da cabida a la integración personal del terapeuta a través de talleres vivenciales y sesiones de supervisión grupal e individual. En este marco se ha de reconocer que la integración es un proceso en el que también se ha de involucrar el terapeuta; ello implica un enfoque constante en el crecimiento personal así como el compromiso en una formación continua. Uno de los objetivos de este programa es desarrollar la integración teórica propia del participante y su propio estilo personal en la práctica de la psicoterapia.

    Los principios fundamentales de este programa de Psicoterapia Integradora del Trauma son:

    • La afirmación del valor innato del ser humano.
    • El énfasis en los procesos naturales del ser humano para promover su auto-curación: promoción de la capacidad integradora del cerebro.
    • El foco en el proceso evolutivo de la persona.
    • La normalización de las funciones de los procesos psicológicos.
    • El enfoque en el contacto intrapsíquico e interpersonal (sintonía relacional y mindfulness) como algo esencial para el funcionamiento humano.
    • El reconocimiento de la importancia de la relación y la presencia terapéutica.
    • La consideración de los mecanismos de funcionamiento como un todo integrado mente-cuerpo.
    • La conceptualización de los procesos organísmicos como un proceso fenomenológico que no podemos conocer externamente, ni incluso con nuestro cerebro consciente: la sabiduría profunda del cerebro subcortical y el cuerpo.
    • La apertura de nuestra mente a la comprensión de los procesos vitales y el respeto por la naturaleza única de la experiencia de cada ser humano.
    • El compromiso con el cambio vital positivo.